Hay decisiones políticas que generan dudas, y hay decisiones que francamente obligan a preguntar qué está pasando dentro del partido.

La dirigencia estatal debería explicar por qué, teniendo cuadros propios con trayectoria, representación y trabajo territorial, parece empeñada en buscar afuera los perfiles que ya existen dentro.

La pregunta no es contra una persona en particular. La pregunta es de coherencia política: ¿qué mensaje se les está enviando a quienes han trabajado durante años dentro del PAN, han dado la cara en elecciones y hoy ocupan responsabilidades de representación?

En el Distrito 15 están Alonso Vázquez y Aurelio Fonseca, diputados que llegaron bajo la coalición. Entonces resulta legítimo preguntar: ¿dónde quedan ellos?, ¿dónde queda el trabajo de la militancia?, ¿dónde queda el reconocimiento a quienes han construido estructura desde dentro?
Un partido que necesita importar constantemente figuras externas corre el riesgo de mandar una señal muy peligrosa: que la militancia sirve para trabajar, pero las candidaturas se deciden mirando hacia afuera.
La política humanista no debería confundirse con una política sin memoria.
Y si la dirigencia estatal tiene una estrategia electoral, que la explique. Porque esconder las decisiones detrás de acuerdos cupulares solamente alimenta la percepción de que el PAN está más preocupado por sumar nombres que por construir liderazgos propios.
El verdadero debate no es quién llega de fuera.
El verdadero debate es por qué quienes ya están dentro parecen no ser suficientes para su propio partido.


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