En la pasada administración de López Obrador se terminó de construir la Presa El Zapotillo con dos novedades: la cortina se quedó en 60 metros de altura para no inundar los poblados alteños y el agua será solo para Jalisco. No se dará a León, Guanajuato, como se proyectó originalmente.

Sin embargo, ahora viene una amenaza para Jalisco: la construcción de un acueducto desde la Presa Solís hacia León es uno de los 16 proyectos estratégicos del Plan Nacional Hídrico 2024-2030 del Gobierno de Claudia Sheinbaum, con la intención de abastecer entre dos y 3.5 millones de habitantes de la ciudad guanajuatense y otros municipios del corredor industrial.
¿Por qué amenaza a Jalisco? Porque existe un acuerdo que ordena que, cuando la Presa Solís se llena, debe desfogar hacia el Lago de Chapala, convirtiéndose en un aportador importante para el vaso lacustre, que abastece a más del 60% de los habitantes del Área Metropolitana de Guadalajara. Y, en un periodo de sequía del lago, la situación sería crítica para Jalisco.


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